La importancia de educar en la espera a los niños desde pequeños, radica en que a partir de aquí pueden adquirir ciertas aptitudes necesarias para la vida. Aprender a tolerar la frustración desde pequeños, a ser constantes para conseguir las cosas o a saber que las cosas tienen un valor, son algunas de las cosas que hay detrás a la hora de educar en la espera.
Yo lo llamo «los niños Hiper»: hiperinformados, hiperestimulados, hiperconsumistas, hiperregalados, hiperconsentidos, hiperatendidos…
Alguna de las cosas de las que se quejan los padres cuando vienen al despacho es: «no es capaz de esperar un momento si estoy hablando con alguien y quiere mi atención», «si no le compro lo que quiere se enfada», «tiene de todo, pero se aburre a la media hora».
Vamos a ver algunas cosas que podemos hacer para enseñar a los niños a esperar, tener paciencia, aguantarse las ganas y ser menos impacientes.
Aquí os traigo…
– 3 claves para educar en la espera –
1. Cuidado con darles de todo.
Muchas veces los papás y las mamás ya sea bien por el inmenso amor que tienen a sus hijos o bien para que estén entretenidos y no les den guerra, convierten las habitaciones de sus hijos en parque temáticos repletos de juegos, juguetes y aparatos tecnológicos. ¿Qué puede pasar si hacemos esto? Los niños pierden la referencia sobre el valor de las cosas. Creen que es un derecho a tener siempre todo lo que quieren porque sí. Y bien sabemos que la vida no es así. Además, pierden la ilusión y la capacidad de asombro ante estímulos nuevos (un nuevo juguete, un paseo por el parque, la oportunidad de disfrutar de la naturaleza…).
2. Educar en el esfuerzo.
Qué alguien me explique que hace un niño de 9 años con el último IPhone. La vida en general es esforzada, y conseguir objetivos y bienes materiales también. Este esfuerzo nos hace mejores y pone a prueba nuestras habilidades de constancia, demora de la gratificación, de tolerancia a la frustración, etc. Dejarles que se equivoquen, que tarden en hacer los deberes, que lo hagan mal y lo vuelvan a repetir, que entiendan el valor del esfuerzo como algo positivo que les hace mejores. De repente, te encuentras con adultos que no son capaces de esperar ante nada para conseguir algo en la vida, y puede que algo tenga que ver que no le enseñaron que el esfuerzo y la espera son pilares claves en la vida de cualquier persona.
3. Juegos compartidos con hermanos o en familia.
Una buena forma de educar en la espera en el día a día de manera práctica es esta. Acostumbrar a compartir los juguetes entre hermanos. La capacidad de asombro, creatividad e innovación de los niños es realmente sorprendente. Son capaces de con un palo y una piedra crear todo un mundo de aventuras. Sin embargo, los adultos a veces nos obcecamos en sobrecargarles con cosas. Compartir entre hermanos o entre amigos significa saber posponer mis ganas de jugar por dejar jugar al otro. Además, se aprende a disfrutar compartiendo, saber esperar el turno y darse cuenta de que no son el centro del mundo.
Y recuerda…
Un niño hiperregalado, hiperestimulado, hiperconsentido….será un adulto hiperfrustrado
