Es de entender que cuando un hijo pasa de ser un niño afable y cariño a un adolescente contestón, inseguro y rebelde los padres entre en pánico: «Qué estoy haciendo mal», «no reconozco a mi hijo», «no sé qué hacer con él» son pensamientos habituales.
La adolescencia es una etapa complicada y muchos padres se sienten perdidos a la hora de educar y afrontar esta etapa de los hijos. Bueno, lo primero de todo…
¡Que no cunda el pánico!
La adolescencia pasados unos años finaliza, lo importante es que salgan de ella fortalecidos, siendo el joven una persona más segura, madura, con mejor autoestima y mejores habilidades para afrontar la vida.
Ya sabemos que los adolescentes dan guerra, pero tenemos que comenzar a ver todo lo bueno que tienen e incluso lo mucho que nos pueden enseñar: son creativos, valientes, innovadores, aventureros…
Aunque no lo parezca, muchos adolescentes, siguen teniendo muy en cuenta la opinión que sus padres tienen de ellos. Es importante que hagas un esfuerzo por ver todo lo bueno que tiene. De esta manera, dando un feedback positivo a tu hijo le ayudas a conocer sus cualidades, aptitudes y potencialidades y además mejorará el clima familiar.
Aquí van…
3 claves para ver las cualidades de tu hijo adolescente
1. Piensa en positivo.
Sí, ya lo sé, es probable que sea muy desordenado, que alguna vez te conteste, que no te cuente mucho de su vida, que ya no quiere pasar tiempo contigo, que no te hace caso, que no se implica en las tareas de casa…STOP. Todo eso tiene que mejorar, es verdad, pero la solución no está en obcecarse y no ver más que sus defectos. ¿Qué cosas buenas tienen tu hijo? A lo mejor es muy buen amigo de sus amigos, cuando algo le gusta se implica e invierte tiempo y esfuerzo, es divertido, sabes que tiene buen corazón, quiere a sus hermanos…seguro que hay más cosas. Tú hijo ahora mismo está perdido, no le agobies y recuerdes diariamente todos sus «defectos».
2. Ve más que sus logros académicos.
Entiendo perfectamente que los padres se preocupen por los estudios de sus hijos y sus futuro profesional. Al igual que los padres trabajan, su deber es estudiar. Pero si la vida fuera tan sencilla viviriamos en el mundo de «todo, siempre, es perfecto». No debes estar todo el día enfadado porque no estudia o porque suspende. Eso tiene que tener unas consecuencias, pero no debe cegarte y no ver más que eso. Tú hijo es más que sus notas. Y tú cariño y la opinión que puedas tener de él no debe basrse únicamente en el éxito académico.
3. Redescúbrele.
Sí, tu hijo está cambiando, pero puede que incluso para mejor. Y sí, él cómo tú, tambien tiene miedo. No se reconoce, se enfada por todo, no se aguanta…A veces los padres en el despacho me dicen que no conocen a su hijo y es verdad que los adolescentes no lo ponen fácil, pero hay que interesarse por las cosas que les gustan y les preocupan. Los adolescentes son como un diamante en bruto y ellos mismos poco a poco van a ir puliéndose, pero que los padres también tienen que ayudarles en esta tarea. Potencia todas sus aptitudes, virtudes y fortalezas, aunque no sean las que a ti te hubiera gustado que tuviera.
Y recuerda…
Tu hijo es como un diamante en bruto. No te obceques en ver sus defectos y aprender a mirarle con nuevos ojos.
