La vida sin pantallas parece que se ha vuelto un imposible. Hoy en día no concebimos nuestro día a día sin nuestro móvil y todas sus aplicaciones, la tele, la tablet. Nos ofrecen aplicaciones y funcionalidades que nos facilitan la vida.
Los adolescentes al igual que nosotros cada vez tienen más integrado en su día a día las pantallas. Ya sea para hacer deberes, ya sea para hablar con los amigos, ya sea para jugar a videojuegos o ya sea para pasar su tiempo libre.
¿Cuál es el problema? Cada vez hay más estudios que hablan de los efectos nocivos del uso de la pantalla. La hiperestimulación a la que se someten hace que su capacidad atencional disminuya, su tolerancia a la frustración es más baja, el riesgo de «engancharse» existe y su tiempo libre no es invertido en otro tipo de aficiones mucho más beneficiosas. ¿Qué puedes hacer para que a tu hijo le apetezcan hacer más cosas que únicamente estar delante de la pantalla?
Aquí van…
4 claves para controlar el tiempo de pantalla de tus hijos
1. Sé ejemplo.
La primera forma en que los hijos aprenden de sus padres es a través de la observación de su conducta. Es irónico ver como muchas veces se les exige cosas a los adolescentes que nosotros mismo no podríamos hacer. Una buena forma de que se desconecten de la pantalla es que vean que tu no estas todo el día conectado. Cuida los momentos donde estáis juntos y fuera móviles en las comidas, cenas…Eso de estar hablando con tu hijo viendo mientras tus WhatsApp tampoco es conveniente. Intenta ser ejemplo para él.
2. Busca alternativas.
¿Cómo puede ser que lo único que les entretenga sea la pantalla? No podemos aceptar que no haya más formas de entretenimiento. Hay que buscar alternativas. Deporte, lectura, manualidades, juegos de mesa, juegos de inteligencia, tocar un instrumento, cantar, bailar, amigos, hermanos, primos…hay que tener alternativas para pasar el tiempo libre.
3. Tolerar el aburrimiento.
¿Cuántos padres y madres prefieren que sus hijos estén con los videojuegos porque así no dan guerra? Hay que enseñar a los hijos a aburrirse, a saber que pueden pasar tiempo sin estar todo el tiempo «haciendo algo» «super estimulados» o «super entretenidos» y esto cuanto antes se aplique desde pequeños mejor. Si no tiene nada que hacer te puede ayudar a poner la mesa, preparar sus cosas para el colegio, ducharse, hablar con su hermano o «mirar a las paredes». Recurrir a que estén siempre en la pantalla es fácil, pero a la larga es perjudicial.
4. Control y tiempos establecidos.
No olvides que, aunque en la adolescencia es un periodo complicado y un momento donde los límites parentales tienen que ser más flexibles, es importante que tengas el control de tu casa. Los límites tienen que estar establecidos aunque como en cualquier casa pueden romperse puntualmente. Es importante que haya horarios y control del tiempo en cuanto a las horas que les dejas estar con la pantalla. ¿Algún día puede ser un poco más? sí, pero tener claro tanto tú como ellos cuando se puede y cuando no.
Y recuerda…
El tiempo libre de tus hijos no deber ser sinónimo de «pantalla»
