Cada persona es única e irrepetible, incluso los gemelos monocigóticos que, aunque son iguales geneticamente, el ambiente y los factores externos juega sus cartas y hace que sean diferentes. Venimos al mundo con un temperamento determinado y una personalidad que se desarrollará a lo largo de la vida, sobre todo en la infancia, adolescencia y primera juventud.
Parece que cuando un niño es tímido, retraído, no habla mucho, disfruta haciendo cosas en solitario y no es el rey de la fiesta… tiene un problema. Es importante respetar todas los rasgos de personalidad que puedan presentar los niños, aunque no sean los que nos gustaría que tuviera. Todas las características de personalidad, cuando son desmedidas, pueden ser indicativo de «problemas», pero la tímidez en sí no es un problema y suele evolucionar a lo largo del desarrollo de los niños. Pero ¿qué hacer si quieres ayudar a un niño tímido a que no lo sea?
Aquí van…
3 claves para ayudar a tu hijo tímido.
1. No le fuerces a hacer cosas que no quiere.
Muchos padres y madres por ayudar su hijo tímido le incitan e incluso a veces le fuerzan a hacer cosas que él no quiere. ¿Cuál es el problema? Que estas experiencias probablemente para tu hijo no sean placenteras y las cogerá, para que me entendáis, más manía que otra cosa y aprenderá a evitarlas. Pablito vete a hablar con ese niño, Julia juega con esos niños…Una cosa es proponer y crear un entorno facilitador para que él o ella se «lancen a la piscina» y otra es repetirle siempre que haga cosas que no quiere hacer.
2. Fuera etiquetas.
«Es que Pablito es muy tímido», » Siempre le pasa, Julia es la tímida de la casa»… que bien se nos da etiquetar a los niños por cómo se comportan: el tímido, el travieso, el inteligente, el raro, el peleón, etc. Las palabras que se dirigen a sus hijos y más cuando son pequeños tienen gran impacto en su desarrollo. Si les llamas «el tímido» aunque tengas razón, él estará aprendiendo que ese es su papel, y que por esa característica es por la que más se le reconoce. ¿Crees que esto le ayudará a que mejore en sus habilidades sociales o que atreva más a interactuar con los demás? Pues no, si para todo es «el tímido» ese será su rol.
3. Potencia lo que sí se le da bien.
No te empeñes: invitar amigos a casa, apuntarle a mil y una actividades, obligarle a esto y lo otro. A lo mejor aparte de mejorar él sus habilidades, tú tienes que cambiar el foco. ¿A qué me refiero? Pues a qué a lo mejor tu hijo es feliz haciendo cosas en solitario, tiene muchas más aficiones de las que crees y que disfruta » a su manera». Céntrate en potenciar las habilidades que tiene y conocer las maneras en que él disfruta, se entretiene, se expresa y se relaciona. Deja de ver las formas que puede haber para que tu hijo no sea así. Quizás le encanta hacer puzles, tiene solo dos amigos pero son dos «amigos del alma» y él disfruta estando tranquilo en su habitación.
Y recuerda…
Cada niño es único e irrepetible, no le quieras hacer a tu manera
